DE DENTRO A FUERA

El primero de muchos

Como pasa el tiempo. Aunque suena a tópico parece que fue ayer cuando me recibías con mil sonoros besos en cada mejilla, que me abrazabas tan fuerte que cada parte de mi podía sentir lo mucho que me querías. Todavía resuena tu risa y tus que tunante en mi cabeza. Sé que fuiste feliz porque cada recuerdo que tengo de ti, siempre sales sonriendo, en todos los pasábamos bien juntas. Cada día que pasa se me hace más raro saber que no voy a volver a verte, que no estas a 100 metros de mí y que siempre que lo necesite estarás ahí para darme un abrazo fuerte fuerte para hacerme sentir mejor.

Echo de menos cada detalle. Tu casa, tu olor, tu vocabulario propio, tus manera de cebarme, tus novelas, hacerme un ovillito encima de ti las dos juntitas en tu sofá y tus palizas a las cartas.  No he vuelto a jugar desde entonces, porque si no es contigo no tiene sentido. Porque nunca más los pollitos se pelarán bien, porque mi eterna compañera ya no está para poner a mi padre en su sitio.

Tu risa resuena cada día en mi cabeza y cada día la escucho con más fuerza. Ojalá estuvieras todavía aquí, aunque solo fuera un segundo para poder abrazarte, para volver a sentirme en casa, dejarme dejar por tu olor y tu amor incondicional. Te quiero muchísimo y siempre voy a echarte de menos. Al menos tengo la suerte de que con tan solo cerrar los ojos puedo tenerte un poquito conmigo.

Espero que todo en lo que creías sea verdad. Espero que seas feliz haya donde estés y que me eches de menos tanto como yo te echo a ti. Te quiero abuela, muchísimo. 


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